sábado, 23 de abril de 2016

LA VIDA EN EL GLACIAR DE STUBAI

Ha sido una temporada muy intensa.  Una vocecita me andaba ya diciendo que volviera dar noticias de cómo me va y allá voy.
Terminé de trabajar hace dos semanas aunque no de esquiar. Reconozco que he acabado agotada, y ahora que me encuentro descansando, paso por una de esas etapas en las que uno siente que ha hecho las cosas bien. O por lo menos que ha puesto todo lo que tenía dentro para conseguir lo que deseaba. Si, me permito descansar.

En este artículo quería compartir un texto que hice un día antes de marchar a Baqueira hace casi dos meses. Viaje que hice para terminar lo que me quedaba del Segundo nivel como Técnico Deportivo de Esquí Alpino (TD2). Recordar que no lo terminé el año anterior por una fuerte lesión. Ha sido un largo año de espera  pero también un año de grandes resultados. Y me alegra decir que lo conseguí; ya soy TD2 :-)

Ya terminando mi 5ª temporada, me sigo marcando un futuro en lo que tan rápido se convirtió en mi pasión. A pesar de tener la posibilidad de volver a marchar a Chile que es algo que me toca el corazón, en frío he decido seguir en el Tirol por laaargo tiempo y adelanto que la próxima temporada si todo sale como lo previsto estaré en la estación de Hintertux. Aunque eso... ya será otra historia. ¡Os deseo un feliz verano!







LA VIDA EN EL GLACIAR
28 de febrero del 2016


 Ya son más de 9 meses los que llevo viviendo en el Valle de Stubai. Concretamente en Kampl, un pueblo tranquilo a unos 40 minutos del glaciar. Vivo al lado del bosque, en una pensión cuyo dueño tiene vacas y caballos. Algo que me acerca aún más a la vida del campo y que me gusta. Sin embargo a pesar de este entorno tranquilo, desde que comencé la temporada de esquí mi vida es un no parar. Vivo con compañeras de trabajo lo que implica que siempre hay planes. Apreski (fiesta después de esquiar), deporte, comidas, cenas, paseos... No se pierde el tiempo y siempre queda un rastro de energía para continuar. ¡Y sí!: el Apreski aquí es otra dimensión. Se lo montan a lo grande. Las cervezas y la música tirolesa no faltan nunca. Puede ser una fiesta continua.

En los pueblos siempre encuentras algún pequeño bar donde celebrar el día. Yo casi siempre me paso por el pueblo de Neustift donde se genera muy buen ambiente.
 Aquí el profesor de esquí tiene un trabajo "normal". En mi caso siendo fija, trabajo de domingos a jueves, aunque viernes y sábados puedo decidir hacer días extras. Es decir, mi sueldo no es por horas sino mensual. Algo atípico en España. Los horarios son siempre los mismos. A las 9:00 tienes que estar en la escuela para ayudar a montar la zona en pistas para los niños, los puntos de encuentro con los alumnos, etc... Siempre de 10:00 a 12:00 y de 13:00 a 15:00 son las clases y después a desmontar
todo. Si tienes niños normalmente tienes que comer con ellos en la pausa.

La escuela de Neustift, donde trabajo, es una escuela muy grande y hay una estricta organización. La estacion tiene una zona sólo para los niños de la escuela que además está dividida por niveles. Es lo que llamamos el Kinderland (el país de los niños).
Hasta ahora he dado clases de prácticamente todos los niveles, todas las edades, privadas y sobre todo he trabajado con grupos. No me aburro ni tengo tiempo de hacerlo. Aún menos si tienes un grupo de  holandeses,  rusos y a saber de donde. Nunca sabes lo que te va a tocar y a veces te las ves bonitas para hacerte entender. Siempre se encuentra algún modo jajaja. ¡¡Todavía no he tenido ningún alumno hispanohablante!! 

Los días libres una quiere descansar, pero como em días laborales no da tiempo a esquiar, acabas esquiando también  en tus días libres.  Hay un  ambiente multicultural entre los compañeros ya que una gran parte de los profesores somos extranjeros ( Eslovaquia, Polonia, Republica Checa, Holanda...), algo que siempre brinda un punto interesante.
Los profesores de la zona en verano suelen trabajar en refugios alpinos o tienen sus granjas o habitaciones de alquiler vacacionales ¡Esto es el Tirol! Son gente agradable y yo me siento cómoda. Es muy satisfactorio recibir a diario el saludo de la gente de aquí. Siempre te preguntan hasta cuando te quedarás y en qué te pueden ayudar. Eso ya cuando te conocen, porque al principio te hacen el escaner y te abordan con muchísimas preguntas. Pero supongo que es normal y además esto no deja de ser un Valle. ¡Todos se conocen y todo se sabe! :-D

Por otro lado el glaciar de Stubai es el glaciar más grande de todo Austria, tiene una cota máxima de 3210 m y 110 km esquiables. El telecabina puede llegar hasta el pico "Top of Tirol" donde se ubica el restaurante más alto de Austria: el Jochdole.
Con respecto a las temperaturas... puedo decir que nunca pensé que aguantaría algo así a diario. Solemos estar en una media de entre los -17º -20º, pero Se genera mucho viento y las sensaciones térmicas se hacen aún más duras. Pero desde luego estar en estas montañas hace que todo lo valga. Y ahora que el sol empezará a dejarse ver más, es un paraíso de nieve.

Como dato, decir que a lo largo del Valle de Stubai hay una serie de pequeñas estaciones en las que podemos también parar:  Serlesbahnen, Schlick 2000, Elfertlift , Milders o Krössbach. Los días que el glaciar cierra por viento, muchos profesores se dirigen a estas otras estaciones para poder cumplir con sus clases.

En definitiva mi experiencia aquí está siendo mucho más que un trabajo. Ya no sólo por todo lo que estoy aprendiendo y viviendo, sino porque empiezo a sentir el Tirol como mi segundo hogar.





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