sábado, 14 de marzo de 2015

ESQUIAR EN NIEVE PRIMAVERA


Comienza la recta final para terminar la temporada. En unos lugares más tarde y en otros más pronto, el sol comenzará a hacer efecto dejándonos esas pistas de nieve primavera que ya conocemos.  Irónicamente, es más o menos el tipo de nieve en la que me he lesionado. Sin embargo nunca fue una nieve que me desagradara. Al contrario, siempre me ha gustado bastante y me he sentido cómoda. Aunque claro, hay nieves y nieves.

Nieve primavera, nieve papa, nieve pescadería… me da lo mismo. Al final son todas partes de un proceso de transformación que se define por el alto porcentaje de agua que la nieve acumula debido a las altas temperaturas obtenidas a lo largo de la mañana. También importante  la humedad en el ambiente y las posibles lluvias. El frío o heladas de la noche, nos dejan al día siguiente zonas  de nieve muy dura e incluso placas de hielo.



Lo que está claro es que es una nieve en la que se requiere una exigencia física mayor. Piernas fuertes si apreciamos nuestras rodillas. Y cuidado, que no me estoy refiriendo a esa nieve de las 11 de la mañana con una ligera capa de nieve blanda con la que uno baja tan feliz. Lo que llaman nieve crema. No no; me refiero a ese momento en que la nieve pasa de poderse deslizar a directamente engancharte los esquís. Aquí es donde comienza la aventura.

Si vamos un poco faltos de técnica no sólo nos cansaremos más rápido si no que correremos más peligro de lesionarnos.  Con eso y con todo… nadie está a salvo de tener un enganchón.  Y qué decir si estamos esquiando a última hora en la que las pistas están trilladas y ya sólo encontramos montones de nieve papa con zonas de nieve dura o lo que sea… nieve fea la llamaría yo, además de peligrosa. Por eso y más después de mi lesión, me apetece dar algunos consejos básicos para afrontar esta nieve con más seguridad:


1. Es una nieve pesada y frena, por lo que nos cuesta más coger velocidad. Si a eso le añadimos hacer las curvas un poco cerradas o redondeadas,  inevitablemente no nos deslizamos tan fluidos y nos vemos obligados a forzar nuestros movimientos.  En ocasiones tendremos la sensación de quedarnos atravesados. Solución: Giros más amplios o arcos más abiertos que nos ayudan a tener un mayor deslizamiento.




2. En estas condiciones de nieve no nos conviene presionar demasiado los esquís entre el final e inicio de las curvas. Seremos más suaves al cambiar de dirección evitando de esta forma que los esquís se encarrilen.



3. Podemos llevar los esquís más juntos, pero lo importante será repartir la carga casi por igual entre uno y otro. No tiene porqué ser al 50%, pero aproximadamente cerca de ese valor. Si apoyamos mucho más en uno, corremos de nuevo  riesgo de encarrilarnos. Peor aún si hay tendencia a entrar primero con el esquí interior, pues un enganchón con éste puede hacernos mucho daño. Recordad que debemos entrar con los dos al mismo tiempo.
* El esquí interior es el que está más cerca de la parte alta de la pendiente.

4. No meter mucho los cantos. Puede que sea divertido cortar este tipo de nieve. La verdad que tiene su punto. ¡Pero cuidado! A la mínima nos puede jugar una mala pasada. Tener en cuenta que en esta nieve no se va tan rápido y no hay verdadera necesidad de meter los cantos como si estuviéramos sobre una más compacta. Mi recomendación es llevar los esquís más planos.

5. La posición es muy importante. El cuerpo no se echa para atrás… error. Probar a esquiar manteniendo una  posición constante del cuerpo en la cual no extenderemos apenas las piernas antes de entrar a la curva. Se la llama posición neutra. Y siempre con una buena  flexión de tobillos y rodillas. 
De esta manera se intenta llevar una posición más baja en todo momento que nos ayudará a mantenernos centrados. Es decir, esquiamos encima de los esquís y no que ellos vayan por delante.

 


Personalmente y para acabar, a mí hay una forma de esquiar que me encanta para esta nieve. Siento que el esfuerzo es menor y que hay mucho más control. Se le denomina esquiar por flexión, aunque se le han dado más nombres. Dedicaría un artículo sólo para explicarlo pero a grandes rasgos, se trata de extender las piernas en la fase de conducción como si apartáramos la nieve hacia fuera, y luego  recogerlas  entre el final e inicio de la curva para posteriormente volver a extenderlas.


 
 
 

viernes, 6 de marzo de 2015

TODO IBA BIEN HASTA QUE...


Todo iba bien. Desde diciembre no hice más que coger los esquís de gigante. Aquellos bichos se convirtieron en mis amigos aunque son varias las veces que en días de nieve polvo los hubiera dejado en casa.  Pues sí,  mi objetivo era dominarlos y ya lo había conseguido. Quien me lo hubiera dicho con el miedo que me daban al principio. Bajaba por las pistas con velocidad y con garra ¡Vaya!, como lo estaba  disfrutando.  Si bien es cierto que cuando llegas a un nivel más alto las mejoras van siendo más difíciles y más lentas, se notaba  un gran cambio desde diciembre hasta finales de febrero.

Pequeños ajustes de trabajo diario: que si no meter la rodilla, que si poner más atención a los tobillos, que si entrar en la curva de tal o cual manera, que si cuidado con el esquí  interior, que si más movimiento de piernas…. Pero que al final eran cositas que había ido puliendo y con las que Álvaro seguía ayudándome.  Pero lo más importante es la decisión con la que ya bajaba. Estaba contenta y con la mente fija en mejorar hasta el final. Como quien dice, ya sólo me faltaba el último esfuerzo.

Uno se preguntará porqué hablo en pasado. Y es que a 2 semanas para terminar el TD2 (Técnico deportivo de esquí alpino nivel II) y con las puertas abiertas para trabajar en Austria en Semana Santa, sufrí  una caída. Fue el pasado jueves 26 de febrero. Lo que son las cosas pues  estaba probando unos esquís. Pero las condiciones de la nieve eran muy malas. Nieve húmeda rara… recién caída. Montones de nieve  y llanos escondidos de nieve dura. Ya terminando la jornada ocurrió lo que menos me hubiese imaginado.  Absorbí un bache, di un pequeño saltito y al caer un esquí se me quedo enganchado en la nieve. Al girar, mi pierna derecha comenzó a retorcerse y salí disparada unos cuantos metros abajo. Cuando paré de rodar, me di cuenta de que no tenía los esquís. Sentía mareo tal vez por el dolor pero pensé que era sólo la sensación del primer momento. Cuando quise incorporarme me fue imposible.

Aún así, dejé pasar unos minutos y me planté los esquís de nuevo. Cabezona hasta el final, no sé ni cómo bajé. Gracias a Sergio que iba conmigo y al cual le doy mil gracias, me convenció para ir al hospital. Y sorpresa: fractura en la meseta tibial externa.  En mi caso es una fractura de Tipo II en la escala Schatzke, lo que básicamente significa que una pequeña parte del fémur se metió en la tibia.

Aquí una secuencia que he hecho para entenderlo un poco mejor:



De ahí en adelante os podéis imaginar cómo fue ese día. El bajón fue tan grande… no daba crédito. La temporada, mi curso, el trabajo y todo mi esfuerzo se habían terminado en cuestión de segundos. Y no sólo eso sino que tenía que irme a Madrid y despedirme cuanto antes.

Pues sí, ha sido un golpe duro. Me encuentro ya en mi casa en Torrejón de Ardoz con la pierna inmovilizada. El diagnóstico es de 6 semanas mínimo sin moverme y sin apoyar el pie. Por suerte no ha sido más grave y como no hay un desplazamiento significativo de los huesos parece que no  tienen que operarme. Así veo todo con una visión mucho más positiva. Ahora tendré que asumirlo y centrarme en próximamente hacer una buena rehabilitación. 

Quien sabe si tal vez esto tenía que ocurrir. Ha sido una temporada muy estresante y ahora tengo tiempo para reflexionar, descansar y retomar esas cosas que no tenía tiempo de hacer. La verdad es que no lo llevo muy bien; a quien voy a engañar. Pero soy de pensamiento de que todo ocurre por algo y para algo. Iré informando de la recuperación para la cual puedo asegurar que pondré todo de mi parte.


             Febrero 2015


Quiero agradecer todo el apoyo y ánimo que he recibido. Gracias a todos: amigos, compañeros de curso y de trabajo, familia, etc, por vuestras llamadas, invitaciones, visitas y mensajes. Sabíais lo importante que era todo esto para mí y os he sentido muy cerca ¡¡¡ GRACIAS!!!  




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