sábado, 2 de marzo de 2013

BLOQUEO; APRENDIENDO DE LOS ERRORES


Todo iba genial. Cada día daba un paso más, mi motivación era absoluta, y mi voluntad imparable. Hasta que caí. En todos los sentidos. De un día a otro así sin más.
Ocurrió el viernes pasado.  Quedé como de costumbre con Álvaro, mi entrenador, para comenzar a entrenar. Pero ese día sería diferente. Esquiaríamos con unos compañeros. Cuatro excelentes esquiadores para ser más clara. Álvaro me dijo: hazlo bien. Se van a fijar en cómo lo haces. Mi primer pensamiento y error fue: tengo que hacerlo “perfecto”.
Comienzo a esquiar tras ellos como mejor puedo. Sin embargo no como mejor sé. Algo raro está ocurriendo. Mis piernas, mi cuerpo, mi mente no responden. Álvaro se acerca y me da algunas indicaciones: “recuerda esto y lo otro”. Vuelvo a esquiar y nada. ¿¿Pero qué está pasando??. Me sentí como una verdadera patata y volví a casa con una sensación triste.

Descubrimos cuál había sido el problema. Al menos a nivel técnico. Nada grave. Dos ejercicios clave y el martes ya todo volvía a funcionar. Sin embargo, algo no iba bien. Mi actitud no era la misma. Sentía que lo hacía todo mal. Sentimiento desmesurado que no correspondía con lo que exteriormente se veía. Mi rendimiento y atención mermaban.
Me dejaron unos esquís ya que no me sentía cómoda con los míos.  Eran unos esquís de slalom de hombre, de gama alta y mucho más duros. Más largos que los míos y sobre todo mucho más pesados. Sentí mucha estabilidad y seguridad en ellos. Me encantaba la velocidad que cogían y su agarre en cada curva. Pero eran bastante más difíciles de manejar. Cada vez estaba más rayada. ¿¿Sería capaz de dominarlos el día de la prueba???, ¿¿acaso no habría un término medio??.Los pensamientos negativos iban en aumento sin dar cabida a la reflexión.
Así que decidí volver a probar estos esquís. Nos encontrábamos en el telesilla y mi entrenador me señaló hacia dónde nos dirigíamos. Quería que hiciera baches y me percaté de que era en una pista negra: “¿¿Pero cómo me voy a meter ahí con estos esquís???". Se mascaba la tragedia. Mi estado de confianza era nulo.
A posteriori, la conversación lo dice todo.

Realizo mi primer giro y...
Álvaro: -¡Para!. Atenta a la posición y recuerda entrar con los esquís en paralelo. Estás haciendo un poco de cuña.

2º giro
Álvaro: - a ver, ¡Para!. Piensa en lo que te he dicho y en el movimiento de flexión.
Yo: (primer suspiro).

3º giro
Álvaro: - Esther…
Yo: - ¿pero qué pasa ahora???
Álvaro: - concéntrate.
Yo: - me estoy concentrando

4º giro
Yo: - no me sale
Álvaro: - que sí que te sale
Yo: - que no
Álvaro: - estás preparada. ¡tienes nivel para hacerlo! Has hecho pistas más difíciles y más complicadas.
Yo: - ¡no puedo!.............. NO PUEDO. BLOQUEO MONUMENTAL

Me había quedado tiesa en medio de la pista. Incapaz de dar un paso en falso. La tensión era palpable y mi sentimiento de incomprensión  absoluto. No era capaz de realizar ni un solo giro, cuando ya lo había ello miles de veces sin problemas. Decidimos acabar el entrenamiento. Era lo mejor.

Como podéis ver, este estado de bloqueo mental surgió en base a una cadena de acontecimientos. Sentía que no daba la talla. Y  en vez de avanzar, estaba retrocediendo. Todo lo que había aprendido se desmoronaba por momentos. Repetirme las cosas ya no era suficiente.
Tras un estado de reflexión fuimos capaces de buscar las causas y encontrar una solución que nada tenía que ver ni con mi preparación física ni con la técnica. Entrábamos en un plano emocional y psicológico. ¿¿De quién era la culpa??? . ¿¿Los esquís?? ¿¿mi actitud??? ¿¿mi entrenador??? La culpa no era de nada ni de nadie. Hasta el momento todo había ido bien. Pero habíamos caído en un error. A 15 días de la prueba nos precipitamos demasiado a la hora de avanzar. Estaba recibiendo más información de la que podía aplicar. Y esto hizo que quedara plenamente bloqueada.El grado de exigencia no estaba acorde al ritmo que necesitaba de asimilación.

Definitivamente tuvimos que bajar el ritmo. Volviendo incluso a hacer ejercicios básicos como la cuña para reencontrar la confianza perdida. Cogí de nuevo mis esquís. Y ayer volví a ser la misma.  Sensación de alivio tras  una semana de altibajos y desmotivación.
Tanto mi entrenador como yo hemos aprendido mucho de esto. Sería erróneo ocultarlo puesto que ha formado parte del proceso. No todo es un camino de rosas. Las dificultades también están ahí y de nosotros depende superarlas. Los bloqueos existen y pueden aparecer en cualquier momento de la vida de un deportista. Sea cual sea su nivel.Y puedo decir que de los errores se aprende, pero de los bloqueos también.
También hay que entender que estos avances no corresponden a una evolución normal. De aquí la importancia de este proyecto. Con el añadido de que el ritmo ha tenido que acelerarse aún más. Comenzamos con la idea de 70 días de esquí y por diversos motivos este tiempo se ha visto reducido a 50.

Después de salir de ese estado de confusión; he sentido un salto a la mejora. Me atrevería a decir que el ritmo de aprendizaje  ha vuelto a crecer. Pero esta vez, y contenta de ello, de forma natural.
Saber mantener la calma; respetar los tiempos de asimilación del aprendizaje, adaptar los ritmos de entrenamiento, aspirar a conseguir metas realistas, sentirse comprendido como deportista: es imprescindible.  La teoría nos la sabemos, pero la práctica puede llegar a ser bien diferente, dándonos sorpresas como ésta.

* Haciendo una minirecopilación de casos de bloqueos psicológicos en el deporte, he apuntado las pautas que he creído principales para hacerlos frente. “Aunque espero que nunca os tenga que hacer falta”.

1. Busca la respuesta del bloqueo en la causa, más que en la consecuencia.
2. No obcecarse en el error y prestar atención a las mejoras.
3. Cambia tus objetivos o tu planteamiento para conseguirlos.
4. Cambia tus pensamientos. Puede que no sean los adecuados.
5. Averigua si tus percepciones corresponden con la realidad.
6. Cambia tus métodos si están conduciendo al estancamiento.
7. No te compares y piensa en tus puntos fuertes.
8. Supérate a ti mismo en vez de centrarte en superar a los demás.
9. Escucha experiencias similares.
10. Dos frases célebres “A palabras necias; oídos sordos” y “Rectificar es de sabios”
      Y sobre todo: ¡¡no des todo por perdido!! Busca soluciones.

  • Hoy mismo me han dejado otros esquís. Más duros (gama alta), misma longitud que los míos (1,55 cm) y polivalentes.¡¡Un término medio!!! Estamos de acuerdo en que los otros eran demasiado. ¡¡Veamos que tal!!

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